KINO VERDÚ | 18 DE AGOSTO DE 2011
En sus fauces habita Chanel, en el 139 de Spring Street. Lo sigue haciendo, pero acaba de renovar por completo la boutique... vamos, que es otra, y mucho más grande. El espacio, rediseñado por el arquitecto Peter Marino, habitual colaborador de Chanel, comparte metros cuadrados con obras de arte de Peter Belyi, Alan Rath, Gregor Hildebrandt y Robert Greene, porque, a fin de cuentas, este es un barrio rebosante de musas. Lo primero que uno se encuentra al entrar es un enorme frasco acrílico de Chanel Nº5 de más de tres metros de alto en el que se proyectan los vídeos de los últimos desfiles. Más adelante nos topamos con el ‘bar' de bolsos, área de Fragancias y Belleza hechas a medida, un muro de gafas de sol y la zona del Prêt-à-Porter, flanqueada por el Record Wall de Hildebrant, compuesto de antiguos discos moldeados en una estructura de metal. No pueden faltar los sillones y el sofá, tapizados con el sello Chanel.

