KINO VERDÚ | 18 DE AGOSTO DE 2011
La experiencia comenzó en el AVE camino a Barcelona. Una vez allí, un minibús, previa parada en la boutique que Chopard posee en el Paseo de Gracia, nos llevó al Celler de Can Roca, el refugio en el que los hermanos Roca imparten clases magistrales de cocina: Joan es el chef, Josep ejerce de sumiller y Jordi es el repostero. Tras una visita por la bodega, en la que Josep nos enseñó, en una especie de experiencia poético-sensorial, sus vinos favoritos, nos sentamos a la mesa: ostras al cava con compota de manzana, dados de piña, jengibre, comino, curry y pan de especies (cava Agustí Torelló i Mata brut nature Gran Reserva D.O. Cava); timbal de manzana y foie gras con aceite y vainilla (Mountain Wine 09 Telmo Rodríguez D.O. Sierras de Málaga); Sopa de queso suizo con cebolla y nueces crespianas (Manzanilla Pasada Pastrana de Hidalgo D.O. Sanlúcar de Barrameda); lenguado con sabores del Mediterráneo (El Rocallis Can Ràfols dels Caus 2005 D.O. Penedés); Oca a la royal imperiale con remolacha de precisión (Vall Llach 2006 D.O. Ca.Priorat), cromatismo verde -aguacate y lima, limón, chartreuse verde, sisho verde, pepino y estalagmita de eucaliptos (Trittenheimer 2006 Grans Fassian VDP Mosel-saar-ruwer); y, para finalizar, postres lácticos de leche de oveja (Ino de Masia Serra D.O. Empordà). Un menú que juega con los conceptos del tiempos, la artesanía, los colores... Su fuente de inspiración es Chopard y en concreto el nuevo Imperiale. El fondo de la esfera, de nácar tallado, evoca los almohadones bordados sobre los que los monarcas tenían la costumbre de dejar sus emblemas; las agujas recuerdan las dagas que utilizaban los soberanos en el combate; la corona tiene forma de flor de loto, los cantos, que semejan columnas antiguas, están realzados por pequeños cabujones de amatistas para le versión en oro rosa o de zafiros azules para los modelos en oro blanco.

