Agaete, el paraíso del único café europeo

Apenas 1.500 kilos al año nos llegan de esta joya canaria.

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Tierra de papas, uvas y sobre todo plátanos, las Islas Canarias se convierten en el gran vergel de Europa. Sin embargo, hay un sabor de herencia colonial que se esconde entre naranjos y palmeras dentro de la isla de Gran Canaria.

Un oasis donde crece el único café 100% europeo, un sabor anclado en el pasado que florece en el Valle del Agaete. Viajamos hasta allí para deleitarnos con el sabroso y preciado café de Agaete.

Si Juan Luis Guerra hubiera conocido Agaete posiblemente no habría escrito su famosa canción. Agaete no necesita que llueva café en el campo porque es propio campo. Una pequeña extensión en el norte de la isla de Gran Canaria es la que conforma este municipio de poco más de 5.000 habitantes donde se encuentra el único cafe de Europa.

Es en lo recóndito de los frutales y parajes de esta tierra volcánica donde se esconde el secreto mejor guardado de Canarias, el Café de Agaete. Un café único que se sirve de las legendarias propiedades del clima canario para arraigar. Temperaturas constantes todo el año que no bajan de los 18 grados, pocas precipitaciones y un suelo fértil que además da cobijo a un sinfín de árboles frutales tropicales.

Todo ello contribuye a que la planta del cafeto llegase a este pequeño pueblo a mediados del siglo XVIII y que adoptarán el café como una forma de vida. Una herencia del tráfico colonial que circulaba por Canarias y que encontró asiento en un pueblo costero que hoy ha convertido el café en parte de su modo de vida.

Sin embargo, apenas son cuatro toneladas las que se producen de este preciado ‘oro negro’ en Agaete, eso sí, libre de cualquier químico o herbicida. Desde Agroagaete, la asociación que fomenta el desarrollo del Café de Agaete se insiste en tratar al producto con el mayor mimo y respeto posible para que se convierta en un café gourmet.

Un café que se siembra, recolecta y tuesta de la misma manera que cuando las plantas llegaron a la isla. Todo de manera manual y uno por uno, donde sólo se introducen máquinas en la parte final del proceso del tostado. Una rama de la variedad Arábica Typica que ha arraigado en uno de los confines de Europa para ofrecernos un sabor de suave sabor y alta calidad y además, con un porcentaje en cafeína menor de lo habitual.

Y tú, ¿has probado ya el café de Agaete?