Benjamín Romeo Colección, la selección más delicada de Bodegas Contador

Cuatro son las joyas que el enólogo Benjamín Romeo ha engarzado para el club de vinos de Bodegas Contador. Cuatro caldos que forman parte de la primera colección que la bodega ha puesto en manos de un auténtico especialista como Benjamín Romeo a partir de una selección muy delicada, única y exclusiva.

Monovarietales y coupages, reservas y vinos jóvenes pero todos con orígenes riojanos, como el propio Benjamín, que desde hace años es uno de los enólogos y bodegueros más reconocidos de toda La Rioja y que con esta colección cumple un sueño personal junto a Bodegas Contador.

500 serán las colecciones que se pongan a la venta, compuestas por 24 botellas, seis de cada variedad, que podrán disfrutar los socios de este selecto club de vinos y que accederán a ellas por orden de antigüedad. Una herencia vitivinícola que también Benjamín ha plasmado en estas creaciones, dando pie a cuatro tipos de vinos distintos entre sí pero tremendamente complementarios.

Así encontramos recuerdos familiares en Benjamín Romeo Colección Nº1 – La Viña de Andrés Romeo 2014. Este caldo procede del viñedo La Liende y es un 100% tempranillo con crianza de 18 meses. Plantado en D. Andrés Romeo, padre de Benjamín, procedente de una selección de viñedos familiares. Según Benjamín, se trata de un vino de gran potencial tánico y “volumen”.

La joya añeja llega con el Benjamín Romeo Colección Nº2 Gran Reserva – Carmen Hilera 2011. Elaborado con cuatro tintas clásicas de Rioja como tempranillo, garnacha, graciano y mazuelo, produce un vino trabajado a la manera tradicional. Maduraciones equilibradas y muy largas en barrica, de 30 meses en barrica de segundo y tercer vino, con un 100% de roble francés y otros tres años en botella. Un vino lleno de cuerpo y de matices que gana experiencia y sabor con el paso de los años.

Carmen Hilera 2011, un complejo y equilibrado coupage de cuatro uvas distintas.

La tercera criatura es Benjamín Romeo Colección Nº3 -El Chozo del Bombón 2014, criado y plantado sobre un suelo de tierra caliza color chocolate, con mucho mineral. Gracias a esta terrosidad, el producto de esta viña desprende equilibrio, frescura, tanino y mineralidad.

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