Eneko Atxa vuelve al fuego en Larrabetzu con un nuevo Eneko

JAIME DE LAS HERAS

¿Se puede considerar expansión abrir un restaurante en la puerta de casa? Después de conquistar Londres y estar pendiente de la nueva apertura de un Eneko en Tokio, el chef de Amorebieta abre en Larrabetzu, el mismo pueblo desde el que comenzó aquella aventura llamada Azurmendi en 2015 y que hoy está consolidada como uno de los tres estrellas Michelin más potentes de España y por supuesto, uno de los lugares que ha elevado a la cocina vizcaína al podio que merece.

En este retorno a Ítaca culinario, Atxa vuelve a poner en valor el poder del fuego con Eneko Larrabetzu, un restaurante que compartirá ubicación con Azurmendi pero que diferenciará su carta y estilo para remarcar la vigencia de la brasa en la cocina vasca. Precisamente esa es la razón por la que Atxa ha apostado por definir ‘Sutan’ la cocina que se hará a escasos metros del tres estrellas que le ha consolidado como uno de los grandes de nuestro país.

Pero, ¿qué es ‘sutan? Pues significa en vasco ni más ni menos que ‘a fuego’ es decir, una declaración de intenciones de cocina en directo que rebose sabor, técnica y tradición que nos embarque en sabores de antaño con el producto de siempre. Una apuesta a caballo ganador que diversifica las cartas de Atxa, convirtiéndole en la clase de cocineros que combina con igual talento la cocina de las amas y las amonas vascas con la alta cocina.

Nueve son los platos con los que se brinda en este Menú Sutan a la buena mesa vasca, a la tradición de la brasa y sobre todo, al placer de disfrutar de la comida en buena compañía. Allí, desde la verde ladera en la que Azurmendi y Eneko se levantan, se nos presentan platos que son una oda al productor, a la tierra y al cariño del fogón.

Comienzos tan de baserritarra como el tomate y queso gatzatua o el tartar vegetal dan paso a historias de huerto y corral como el huevo de caserío, guiso de trigo y jugo de pimientos a la brasa y pan de maíz de Mungia o a las aventuras en las que nos sumergen los arrantzales como la merluza al sarmiento y setas, es decir, productos de la tierra (y del mar) para no tener que ir más allá de nuestras fronteras para seducir al paladar.

Una aventura más de Eneko Atxa y un triunfo más de lo que la tierra significa cuando entra en la cocina.

 

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