Este no es otro artículo sobre otoño, setas y dónde comerlas

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O sí. Pero no te molestes en preguntar por qué. La micología nos hace felices y, además, por diversos motivos.

Estamos en otoño y llegan las lluvias pero fue la momia de Ötzi, cuya antigüedad se ha datado en 5.300 a.C., la primera aficionada acreditada a la micología ya que la descubrieron, en el Tirol, llevando setas perfectamente conservadas y congeladas entre sus pertenencias. Por lo que a esta tendencia, no llegas el primero. Y por supuesto, si estabas pensando en el uso alucinógeno de las mismas, tampoco vas a descubrir América, ya que fueron las culturas precolombinas de América Central las que usaban las setas como potentes alucinógenos en rituales y funerales. Hablando de funerales, hongo, en latín, es fungus, que procede de dos voces funus, que significa ‘cadáver’, y ago, que significa ‘yo fabrico’. Por lo tanto, para los romanos fungus significaba ‘yo fabrico cadáveres’. En resumen, las setas están de muerte.

Su consumo está de muerte y octubre siempre da buena cuenta de ello, porque el consumo de setas es un highly recommended trend desde esta temporada. Y para no quedar mal con el titular, aquí van unas pequeñas sugerencias:

Sí a las colmenillas, por supuesto con foie, rissoto de boletus pase hasta el fondo y al strogonof y el carpaccio de boletus. No nos olvidemos de las trompetas, bien empapadas en salsa, unas castizas setas de cardo y, el éxito asegurado, guisos de níscalos.

Si quieres enamorarte a la mesa, no dejes de visitar el nuevo El Bosque en la calle Recoletos, Madrid, con más de una decena de platos de temporada con nuestras amigas,  prestando mucha atención, a uno de los platos estrella, el de strogonof y shitake.

El sempiterno El Cisne Azul en pleno Chueca, sin fuegos artificiales pero con qualite de producto y recetas de toda la vida. Y, también, El Brote en Javier Ferrero (La Latina) con unos chefs “bajados del monte”, grandes expertos de la materia prima que tienen entre manos.