La vuelta al mundo a través del sándwich

La idea más maravillosa que pudo ocurrírsele a un lord inglés para comer sin levantarse de la mesa de juego.

meneame
Compartir

11La vuelta al mundo a través del sándwich

Difícil es encontrar un solo rincón del planeta en el que no exista el sándwich. La teoría, extendida a través de considerar el sándwich como poner algo entre dos trozos de pan, para nosotros es llamada bocadillo. Pero como el anglosajón sabe más de marketing que nosotros y ha conseguido extenderse por los cinco continentes, ha logrado que su teoría del sándwich acabe definiendo a lo largo y ancho del mundo el arte de llenar un pan con algo.

No importa latitud o longitud, busques donde busques, habrá alguien comiéndose un sándwich o algo parecido sin tener en cuenta la hora, la dieta o el estrato social y es que el sándwich es uno de los elementos gastronómicos más democráticos que podríamos conocer.

Por eso y a modo de atlas, hoy os proponemos conocer algunos de los bocadillos más representativos que los humanos acabamos comiendo.

Croque Monsieur, Francia.

No nos vamos muy lejos ni hacemos nada muy raro. Nuestra primera parada es Francia, donde nos espera el Croque Monsieur, un sándwich de pan de molde que incluye jamón cocido y queso –éste puede variar según la región pero lo más práctico es que sea uno muy fundente-. Surgido en los cafés parisinos en el primer cuarto del siglo XX, el Croque Monsieur es una opción relativamente ligera en el mundo de los bocadillos. Salvo que apuestes por la versión potente, que incluye ser sumergido en huevo batido y después frito o la hipercalórica teoría de cubrirlo de bechamel.

Atrás