Sofía Brut Rosé, el nuevo champán del viñedo Ford Coppola

JAIME DE LAS HERAS

Cuando Francis Ford Coppola disfruta de la vida, más allá de sus películas, evidentemente, lo hace a través de una intensa conexión con la campiña cercana a la ciudad de San Francisco, un lugar lleno de magnetismo que al director de El Padrino o Apocalypse Now siempre ha atraído y donde hace varias décadas compró un viñedo al que se retira en numerosas ocasiones.

Allí, como buen bon vivant, el director no sólo gusta de descansar y de practicar el dolce far niente que sus ancestros italianos ayudaron a generar hace décadas. También, entre emparrados y vides, el director disfruta de sus enológicas pasiones y no lo hace sólo bebiendo, sino que también crea sus propios vinos.

A apenas una hora y media en coche al norte de San Francisco se encuentra Francis Ford Coppola Winery, un viñedo y bodega del cual se obtienen nada menos que diez vinos distintos que presumen de ubicación, el Valle de Napa, una de las Denominaciones de Origen de vinos estadounidenses más preciadas.

Sin embargo, a Ford Coppola le faltaba un poco de ‘chispa’ en su vida. Esa fue la razón por la que añadió en 2004 a este amplio portafolio una colección de espumosos bajo la firma ‘Sofia’, a los que ha bautizado de forma genérica con el nombre de su hija, a la sazón también directora de cine como películas Lost In Translation.

Ahora, la familia del champán Sofía ha vuelto a crecer con la llegada de Sofia Brut Rosé, la última incorporación a una colección ya amplia de hasta seis champanes distintos. Según la nota de cata, de la que nos tendremos que fiar, este Sofia Brut Rosé tiene aromas muy florales y ligeros, poca y fina burbuja y ciertos toques especiados en las reminiscencias de frutos rojos.

Nos tendremos que creer, al menos de momento, las oficialidades de este champán que aseguran que marida con aperitivos, entremeses, quesos y cocina oriental especialmente picante. A nosotros, por lo pronto, eso de que también se presente en latas, nos chirría un poco.

Por lo demás sólo nos queda esperar que Ford Coppola tenga la misma mano con el vino que con el cine, asegurando así el buen resultado de ambos.

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