risto-mejide-portadaretRISTO MEJIDE, PREMIO ESPECIAL: LECTOR ROBB REPORT

Detrás del personaje de Risto Mejide

ROBB REPORT

No deja a nadie indiferente (Barcelona, 1974). La suya es una personalidad arrolladora de las que generan emociones y percepciones polarizadas. Los hay que no comulgan con su ideología vital. Nosotros creemos sin titubear en la fe que promueve este publicista, comunicador, escritor, presentador de televisión, empresario y cuantos retos más se le presenten por delante. Definitivamente, Risto Mejide hace de cada idea una aventura de éxito aunque acabe fracasando, motivo más que sobrado para otorgarle el premio al ‘Lector Robb Report del Año’. “Descubrí Robb Report en la fiesta de presentación de su lanzamiento en España”, se sincera añadiendo que inmediatamente se hizo un lector asiduo. “Spainmedia ha introducido en nuestro país no sólo cabeceras que eran muy conocidas en EE UU y en otros mercados pero aquí no, sino maneras de editar y publicar que hasta su irrupción no se habían dado aquí. Por ello, me siento muy orgulloso de recibir este premio”.

EL CONSEJO DE GABO

Cuando era pequeño, Risto Mejide quería ser Prince. El futuro publicista estaba fascinado con el talento descomunal de Su Majestad Púrpura, un genio que para él era mucho más que un músico. “Con tan solo 19 años ya era capaz de grabar discos encargándose él de tocar todos los instrumentos. Pero también era un rebelde con causa”. Y para demostrar ese espíritu indómito de El Príncipe de Minneapolis saca a relucir la lucha que el Artista Antes Conocido Como Prince mantuvo contra la industria discográfica llegando a cambiarse el nombre para poner fin al contrato que le unía a Warner. “Eso me inspiró muchísimo. Solemos asociar el éxito a conseguir el objetivo marcado. A veces no lo consigues pero durante el proceso logras muchos otros propósitos”. Asegura que su lista de dulces fracasos es tan extensa que sería imposible glosarla en este artículo, pero acaba mencionando aquella vez que se fue a EE UU a hacer una serie de televisión que jamás llegó a grabarse. Era el año 2003 y Mejide cruzó el charco con la intención de poner en marcha una producción sobre publicistas. La idea era que en cada capítulo hubiera un anunciante real. En cada episodio se ficcionaría la creación de una campaña publicitaria, que acabaría siendo verídica, y una vez finalizado el capítulo se vería en todas las cadenas el anuncio sobre el que había girado la trama. “Me fui allí, monté una productora y tuve a los mejores representantes, los mismos que por aquel entonces llevaban series como Nip/Tuck, 24 o Mujeres desesperadas. Me reuní con CBS, con NBC… De todos ellos obtuve la misma respuesta: las series sobre publicistas no funcionan. Que se lo digan a Don Draper.

Pero aun así, por el camino conseguí muchas cosas”. Evoca con especial énfasis una tarde de verano paseando por Rodeo Drive con Gabriel Garcia Márquez hablando sobre publicidad. “Me explicó su experiencia como publicista en México. Gracias a esa conversación obtuve uno de los mejores consejos que me han dado jamás y que si puedo pondré en mi epitafio. Tratándome de usted, me dijo: ‘Por cada palabra que escriba lea cien’. Si no fuera por esa experiencia americana hoy no sería quien soy. El éxito es lo que encuentras revolviendo entre tus fracasos”, concluye sacándose de la manga una de las muchísimas frases que guarda su catálogo de sentencias definitivas. “Hay gente que ha nacido para una única frase, su particular one hit wonder. Yo tengo una que es “crecer es aprender a despedirse”. Esta frase ha regido mi vida. Se la dije a Joaquín Sabina en una entrevista que le hice y me respondió que me la iba a robar y poner en una canción. Pues suya es”. No es que sea extremadamente altruista y generoso, simplemente piensa que las ideas no valen nada. Para Risto Mejide lo realmente valioso es la ejecución. “Si me quieres copiar una idea, adelante, pero hazlo mejor que yo. La idea de ser el mejor futbolista del mundo ya la tuve yo en el colegio, pero no sólo me la copió Messi sino que salió al campo y demostró que él era el mejor”.

Risto Mejide ©Xavier Torres-Bacchetta

LA PALABRA ESCRITA

“Lo he dicho muchas veces, pero nunca se me ha hecho demasiado caso: empecé en televisión para poder publicar libros. En la televisión me lo paso muy bien, pero es algo secundario. Lo más importante para mí es escribir. Donde invierto más tiempo a lo largo de un año es en la palabra escrita”. Risto Mejide inició su actividad editorial el año 2008 con la publicación de El pensamiento negativo. Desde entonces ha ampliado su nómina bibliográfica con seis títulos más, el último este mismo año: X. “Escribir me lo aporta todo”, confiere un Mejide que describe la redacción como un proceso terapéutico en búsqueda de uno mismo, aunque a veces no te guste lo que ves en el espejo. “Pero finalmente llega el mejor momento de todos, que es el de recibir el feedback del lector. Para eso publico, para poder tener ese contacto con el lector, para poder asistir a las firmas de libros. Los lectores te cuentan historias maravillosas, mejor aún si tu creación les ha ayudado a superar un mal trago en la vida. Es ahí donde percibes realmente la diferencia entre un lector y un espectador”. Oposición entre televidente y leedor que sitúa en las horas de intimidad. “Con el lector estás a solas durante muchas horas, y eso se nota”.

No deja de sorprender que alguien que se ha creado una imagen altiva y distante, de extrema seguridad en él mismo, confiese esa querencia por disfrutar de la compañía y aceptación del prójimo. “La seguridad no está reñida con la empatía. ¿Por qué deberían ser incompatibles?”, dicta. Junto a la literatura, otro de los vértices que han trazado la geometría creativa de Risto Mejide ha sido la música (que por algo de pequeño quiso ser Prince). Más allá (y antes) de su conexión con Operación Triunfo, lo intentó durante la década de los noventa como cantante, teclista y compositor del grupo OM. No se corta en admitir que era malísimo. “Siempre he dicho que tuve el criterio de retirarme a tiempo porque como cantante era nulo. Aun así, en el mundo de la música también he tenido mis momentos, como cuando produje el disco de Laubat. Al final, la música, escribir libros… todo son expresiones de la misma materia: comunicar. Y a mí me fascina”.

Risto Mejide ©Xavier Torres-Bacchetta

DETRÁS DEL PERSONAJE

“Siempre he tenido claro que el personaje no es el que tiene que pagar mis facturas sino el profesional que hay detrás. Por ello tengo mi empresa de publicidad y comunicación desde hace diez años. El primer euro que gané en televisión lo empleé en crear valor”. Y posteriormente ha seguido invirtiendo en mil y un proyectos empresariales de toda índole, desde aventuras editoriales hasta firmas de perfumería (Drops & You) o gafas de sol (Radikal Vip). Destaca Mejide que para que decida involucrarse en un proyecto empresarial deben darse tres factores: la idea, el equipo y el mercado. “La idea tiene que seducirme. El equipo es fundamental. Tras el proyecto tiene que haber alguien en el que confíe y con el que quiera trabajar. Y en lo referente al marcado, un ejemplo es el de los perfumes Drop & You”. En un ámbito, el de los perfumes, polarizado entre los productos más económicos y las fragancias más exclusivas, Toni Cabal, un perfumista que ha trabajado para todos los grandes del sector, intuyó que había un espacio en el medio para crear un perfume con marca y apellidos. “Tuvo esta visión, me la creí y decidí acompañarlo. Esta vez salió bien, muchas otras me ha salido mal. Pero lo veo como un aprendizaje. Hice la carrera y el máster. No he vuelto a la escuela pero he seguido aprendiendo invirtiendo en el mercado. Y el mercado te da unas lecciones brutales”.

Risto Mejide ©Xavier Torres-Bacchetta

POR QUÉ NO

El 8 de octubre de 2006 Risto Mejide hizo su debut como miembro del jurado de OT. Cáustico como el líquido de las baterías, lacerante como el cuchillo de carnicero en sus juicios y aseveraciones a aspirantes a cantantes, no tardaría en devenir una de las figuras más populares de nuestro firmamento catódico. El exitoso programa buscaba estrellas entre sus concursantes y la acabó encontrando en uno de los miembros de su comité de expertos. Un dato: durante sus apariciones la cuota de pantalla del espacio pasaba del 20 al 50%. “De eso hace una década, el 25% de mi vida. Diez años en los que he crecido de forma pública. En los que han pasado muchísimas cosas en mi vida profesional y personal. Las efemérides están bien para hacer balance. ¿Merece la pena ser un personaje público? Hay momentos complicados, pero no renegaré porque gracias a ello me han pasado muchas cosas buenas”. Risto seguiría ligado al mundo televisivo con programas como G-20, Tú si que vales y el muy notable ejercicio de entrevistas Viajando con Chester, que posteriormente, en su trasvase de Telecinco a Antena 3 pasó a denominarse Al rincón de pensar. Ya se ha confirmado que la próxima campaña nuestro lector del año regresará a los platós como miembro del jurado de la segunda edición en nuestro país de Got Talent. “Es algo que sé hacer, que he demostrado que podía hacer y que llevaba mucho tiempo sin hacer. Así que por qué no hacerlo. Hay dos etapas en la vida. En la primera te pasas el día preguntándote por qué y, en la segunda, la pregunta pasa a ser por qué no. Yo ya estoy en esta segunda fase”.

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