Andrés Velencoso: “Mi familia me empujó a ser modelo”

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Estamos acostumbrados a verle en las campañas publicitarias de las firmas de mayor pedigrí, en las portadas de las revistas más prestigiosas del mundo y en los últimos tiempos también en la pequeña y gran pantalla debido a su incipiente carrera de actor. Es uno de nuestros modelos más internacionales, con un estatus que muy pocos han alcanzado –salvo Oriol Elcacho y Jon Kortajarena–, ese cuya fama trasciende no sólo las fronteras geográficas sino los propios límites del universo moda para convertirse en personaje famoso, celebrity o como se le quiera llamar.

No hay más que ver la expectación que levanta en el OneOcean Port Vell, la marina barcelonesa donde tiene lugar nuestro encuentro: decenas de admiradores, a pesar de estar acostumbrados a la presencia de famosos en este ambiente de yates y exclusividad sin fin, se acercan a pedirle que se haga una foto con ellos. A lo que accede encantado, claro. Porque lo suyo es precisamente eso, posar ante el objetivo de la cámara, sabedor de que ésta le adora, porque creednos cuando os decimos que es realmente difícil pillarle en una instantánea en la que salga mal. Esto se debe, por supuesto, a su deslumbrante físico y a una fotogenia innata, pero también a más de dos décadas de experiencia y dedicación a esta profesión.

Nacido en la localidad de Tossa de Mar (Gerona) hace 38 años, comenzó a trabajar de modelo sin más aspiraciones que sacarse un dinerillo extra mientras estudiaba Turismo sin demasiada convicción, como una posible salida para tomar el relevo de la gestión del restaurante familiar y tras haber visto truncada la carrera de INEF por una rotura de tobillo. “Fui empujado a ser modelo por mi madre y mi hermana. Me decían: ‘Mira los que salen en la tele, tú también lo podrías hacer”.

Sus inicios los recuerda como “duros pero divertidos. Sin tener ni idea de nada, pero echándole mucho morro”. Y así fueron surgiendo los primeros trabajos. Se pasó un año viajando entre Barcelona, París y Milán, hasta que decidió mudarse a Nueva York, algo que supuso el empujón a una carrera que estaba a punto de despegar y que alcanzó su punto de inflexión cuando en 2003 realizó la campaña de Louis Vuitton junto a Jennifer Lopez.

En la actualidad vive en Londres, aunque buena parte de su vida la pasa en la cabina de un avión, viajando por todo el mundo constantemente, porque el viaje es algo intrínseco a su profesión. “El viajar por trabajo es sacrificado, pero creo que le puedes dar la vuelta”, asegura. “Es cierto que cuando eres más joven todo es nuevo, todo es una experiencia… Ya no voy tanto a descubrir, ya conozco los sitios, me lo tomo de otra manera. Aunque viajar enriquece, ha hecho al Andrés Velencoso que soy y es parte de mi vida y de mi trabajo”.

Gajes de un oficio que, desde fuera, no suele ser entendido en toda su complejidad. Porque Velencoso no niega el glamour que rodea al mundo de la moda (las fiestas privadas, los hoteles de cinco estrellas, los aviones en primera clase…), pero recalca que “también hay que currárselo. A menudo estamos en medio de la nada, pasando frío y hambre, viajando solos… No es todo tan bonito como parece”. A lo que hay que sumar el peso de la fama: “Nunca he tenido problemas con la prensa rosa, he intentado ser discreto y mantener mi vida personal separada de la profesional, aunque a veces tienen que ir ligadas. Intento llevarlo bien, lo que sucede es que no siempre puedes ir a los sitios que te gustaría”. Aunque, por encima de eso, seguramente lo más desagradable sean los prejuicios de cierta gente: “Hay quien cree que a los que el público general considera guapos son tontos”.

Desde luego él no lo es. Porque ha cogido el timón de su carrera dirigiéndola exactamente a donde quiere. Un rumbo que, de unos años a esta parte, le ha llevado a surcar también la interpretación. “Desde que empecé como modelo, la idea de actuar siempre me rondaba. Y la gente me decía que me veía trabajando como actor. Pero no me atrevía, tenía mis miedos y no acababa de dar el paso. Hasta que conocí a mi actual agente, Antonio Rubiales, de A6 Cinema, que me dijo que si estaba decidido a hacerlo podría salir la oportunidad. Pasaron los años, me mudé a Europa y le llamé para decirle que quería (no que estuviera preparado, porque preparado para ser actor es algo que se consigue muy a largo plazo)”.

Así, en 2012 estrenó su primera película, Fin, de Jorge Torregrossa, y dos años después pasó a formar parte del elenco de la serie española B&B. Ahora, el próximo 10 de junio, llega a los cines Summer Camp, la ópera prima de Alberto Marini como director, en la que Velencoso da vida a uno de los protagonistas. Y si hasta este momento había desatado pasiones en ellas y admiración (y envidia) en ellos, ahora lo que provocará en los espectadores será… miedo. “Es una película de terror dinámica, rápida, tiene humor y te engancha. A los amantes del género les va a encantar”, asegura.

De esta forma, Velencoso ha llevado a cabo una evolución que parece natural si atendemos a otros casos de modelos que han dado el salto al cine. En nuestro país gente como Jon Kortajarena o –quizá un ejemplo más relevante– José Coronado, pero muchos más si ponemos el foco en Hollywood: Mark Wahlberg, Ashton Kutcher, Robert Pattinson o James Marsden, entre otros. “¿Allí quizá tienen menos prejuicios?”, reflexiona en voz alta. “Yo la verdad es que no me puedo quejar”, se contesta.

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Y ante la obligatoria pregunta de si existe una relación real entre ambas profesiones, explica que ser modelo le ha ayudado a quitarse el miedo a la cámara. “Como modelo interpreto diferentes versiones de Andrés Velencoso: el enfadado, el sexy, el carismático, el duro, el agradable… Y como actor intento interpretar a otros personajes, que tienen similitudes conmigo pero que son totalmente diferentes”. Y sostiene que el sector de la moda tiene muchas sinergias ya no sólo con el cine, sino con otras disciplinas artísticas. “Tengo amigos que antes eran modelos y ahora son fotógrafos, productores, diseñadores, directores de arte… La moda es un trampolín que te abre los ojos a todo un mundo enorme y donde se crean conexiones a través de los viajes y la gente”.

Y mientras espera a un par de trabajos interpretativos que están aún por cerrar, ayuda a sus hermanas a relanzar el restaurante familiar del que se han hecho cargo y avanza en otro posible e interesante proyecto gastronómico que nos desvela off the record, nos tendremos que ‘conformar’ con seguir viendo a Velencoso reinar en el universo de la publicidad y la moda, en campañas tan importantes –entre otras– como la nueva del perfume Cerruti 1881 Sport. Que no es poco.