Hugo Jacomet, el bloguero de moda masculina número uno del planeta

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Hugo Jacomet es el bloguero de moda masculina número uno del planeta con The Parisian Gentleman, que tiene ahora una versión ‘en papel’ gracias a un extraordinario volumen editado por Thames & Hudson.

¿Para quién ha escrito The Parisian gentleman?

Para la gente que quiere vestir de forma diferente y comprender qué es lo que compra. Gente que se niega a que un diseñador piense y decida por ella qué va a llevar ‘el próximo invierno’. Mi libro trata de explicar que el marketing es un tipo de ‘lavado de cerebro elegante’ que la gente sigue como un rebaño. Intento que la gente deje de seguir las marcas y regrese a los productos. Es un manifiesto a favor del trabajo artesano y mi objetivo es explicar por qué esta gente debería ser promocionada y protegida.

En España los hombres visten de una forma aburrida: trajes en azul, gris y negro. ¿Cómo se puede cambiar?

Cuando alguien viste de una forma diferente es juzgado, pero a esa gente le importa un bledo lo que piensen los demás. Aunque también hay quien quiere modificar su aspecto sin que se burlen de él. Mi consejo es que lo hagan poco a poco, paso a paso. Si quieres definir tu estilo, hazlo lentamente, porque en las grandes corporaciones hay ‘códigos’. Hay que empezar con un pañuelo en el bolsillo o con una corbata distinta y terminar definiendo un estilo personal. Ser uno mismo nunca es problema. En el libro se enseña a conocer las reglas para romperlas. Pero, primero, ¡hay que aprenderlas!

the parisian gentleman

¿En qué modelos masculinos nos podemos inspirar?

Cuando hablo de estilo, hablo de la generación de mis abuelos; mis iconos proceden de los años treinta y cuarenta: Fred Astaire, Gary Cooper y Cary Grant. Ninguno de ellos era aristócrata: eran estrellas de Hollywood, pero procedían d familias normales o, incluso, pobres, como tú y yo. Para mí es un triunfo de la democracia. Eran iconos porque en aquellos años esos actores no iban ‘disfrazados’: vestían sus propias ropas. Fred Astaire era sofistic do y ext remadamente preciso y cuando bailaba volaba. Gary Cooper, en cambio, era taciturno, triste y despreocupado. Con él nada parecía demasiado preparado: era la elegancia de lo aparentemente informal. Y Cary Grant tenía otro tipo de elegancia: también muy perturbado, inseguro… pero con un clasicismo eterno. Incluso añqdiría unaq cuarta figura, Hubert de Givenchy, que es el ejemplo de elegancia parisien que define mi l ibro. Era el ejemplo paradigmático de la discreción, siempre iba rodeado de mujeres fantásticamente vestidas por él, y su secreto era ir siempre un poco ‘por debajo’ de ellas: extremadamente elegante, pero sin disputar el brillo a la mujer, para que fueran ellas las que aparecieran radiantes.

¿Conoce la sastrería y el calzado españoles lo suficiente como para escribir El caballero español?

Mucho. España es un país destacable en calzado. Seguramente la mitad de los zapatos de lujo que se venden en el mundo están hechos en Mallorcaa y Albacete. Hay marcas de primerísima categoría: Carmina Albaladejo o Meermin son auténticos maestros, igual que Norman Vilalta en Barcelona, uno de los más grandes talentos de la zapateria internacional, y Ramón Cuberta, uno de sus discípulos. En cuanto a la sastrería, aún hay una importante distancia con Italia. No en calidad, pero sí en cantidad. Aquí no hay tantos sastres, pero sí extraordinarios, como Mauricio Langa, al que conozco muy bien. Uno de los jóvenes sastres que trabajan con él, Joaquín Prats, no tiene todavía 40 años y ya es un genio, uno de los mejores