Protagonistas Robb Report: Isco

Con las vistas puestas en el Mundial y otra Champions bajo el brazo, entrevistamos en exclusiva al mediapunta del Real Madrid.

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Desde que aterrizó en 2011 en el Real Madrid, Francisco “Isco” Alarcón (Benalmádena, Málaga, 1992) no ha dejado de levantar títulos. Ahora, con una nueva Champions League bajo el brazo, el talentoso mediapunta pone sus miras en el Mundial de Rusia, donde espera reeditar con La Roja las mismas mieles deportivas a las que se ha acostumbrado en el club de Concha Espina. Un hecho que contrasta con su frescura y juventud, convirtiéndose al mismo tiempo en uno de los baluartes del presente y del futuro del fútbol español y que, a pesar de su edad, ya ha conseguido algunos de los títulos más importantes que todo futbolista sueña conquistar algún día.

Más allá del fútbol, Isco es un tipo familiar, de esos que disfrutan de lospequeños placeres que la vida le brinda. Devoto de su familia, de sus amigos y de las escapadas a su Arroyo de la Miel, el lugar que le vio nacer hace 26 años y cuyo nombre lleva paseando con orgullo desde que salió de allí en plena adolescencia.

Ejemplo de deportista que ha madurado a marchas forzadas, Isco salió de “casa” muy joven. Con apenas 14 años puso rumbo a Valencia para entrar en las categorías inferiores del Valencia Club de Fútbol, un periplo que le sirvió para aprender, forjar un carácter competitivo, consciente de su entrada en un mundo en el que nadie regala nada, y donde llegó a debutar con el primer equipo de la entidad ché.

Aquello solo fue el primer paso de una carrera cuyas miras aspiraban muy alto. Después de Valencia, llegó el retorno a Málaga en la temporada 2011-2012, donde desde el primer momento pudo convertirse en profeta en su tierra. Con su llegada al Málaga Club de Fútbol, Isco y el equipo consiguieron un hito en el club boquerón: entrar en la Champions League por primera vez en la historia. Durante dos años se convirtió en la bandera futbolística del Euro-Málaga, dejando un impresionante poso en la afición malaguista, que sigue reconociendo como uno de los suyos a aquel niño que soñaba con ser futbolista desde que empezó a perseguir un balón.

Aquello solo fue el comienzo de un idilio, con el esférico y con una profesión que en 2013 se convirtió en una oportunidad de oro: firmar por el Real Madrid. Importante desde su llegada al club blanco, Isco se ha convertido en uno de los futbolistas más queridos de la parroquia madridista y en un espejo en el que miles de niños se miran y como el que sueñan ser algún día. Porque eso no ha cambiado desde que despuntara en el Atlético Benamiel, el club de su infancia, presentando al mismo Isco que sigue disfrutando de la misma manera con el balón, creciendo como deportista y que sigue siendo, en algunos casos, como esos niños que hoy le reclaman para hacerse fotos y que muy pronto cumplirá otro sueño futbolístico: jugar el Mundial de Rusia. Con la presentación de su primera fragancia Hero Sport, Isco nos concedió esta entrevista en exclusiva para Robb Report.

Estando a las puertas del Mundial, ¿en qué punto de madurez futbolística te ves ahora mismo?

Bueno, será mi primer campeonato con España y creo que estoy en una edad donde he encontrado el punto de madurez que necesita un futbolista. He aprendido mucho en el Madrid y he mejorado en muchos aspectos. El Madrid te hace mejorar cada día porque juegas con los mejores del mundo y la exigencia es máxima. Respecto al Mundial, tanto yo como mis compañeros tenemos muchas ilusiones puestas en él: un buen equipo, entrenador nuevo, un estilo de juego que ilusiona y ojalá podemos hacer un buen papel en Rusia.

¿Cómo se adapta un futbolista al cambiar el estilo de juego entre su club y la selección?

A pesar de que tenemos poco tiempo para entrenar juntos, pocas concentraciones y pocos partidos, al final son jugadores con los que jugamos cada semana en la Liga aunque sea en contra. Nos conocemos muy bien, hay muy buen rollo, una buena dinámica y eso facilita las cosas a la hora de jugar con España.

De adaptarse sabe mucho Isco, a pesar de sus 26 años de edad, y es que el malagueño ha conseguido adaptarse como pez en el agua a este continuo vaivén al que el mundo del fútbol obliga. Quizá sea un deje de su niñez, impregnada de las playas y las arenas de la Costa del Sol, el lugar en el que daba las primeras patadas a un balón y donde soñaba con ser futbolista. Lo que sí está claro es que aunque el tiempo pase, aquel “niño” sigue ahí, vinculado a su tierra y anclado firmemente con los pies al suelo, algo necesario cuando uno aspira a llegar a la cumbre del fútbol.

¿Qué conserva el Isco que está en la élite del fútbol de aquel niño malagueño que soñaba con ser futbolista en sus tardes en Arroyo de la Miel?

En realidad no he cambiado mucho. Sigo siendo el mismo chico al que le encanta jugar al fútbol. Lo que puede cambiar es la gente contigo. Tienes muchos fans y te paran por la calle, pero forma parte del fútbol. Estamos acostumbrados y como te digo, soy sencillo. Me gusta estar en casa, con mis amigos, con la gente que quiero, ir al cine y cosas muy normales.

¿Cómo se lleva el peso de ser un icono o una referencia para muchos niños o fans que podrían identificarse en una persona como tú?

Al final lo llevo con naturalidad. Jugar al fútbol es algo que me gusta y es un orgullo para mí que gente joven de cualquier lado intente parecerse a mí o intente jugar al fútbol. A ellos les diría que si de verdad quieren jugar al fútbol, que se esfuercen y que se diviertan porque esto al final es un juego, un deporte… Que a veces parece que se nos olvida.

Convertir tu pasión en profesión nunca es fácil, independientemente de a lo que te quieras dedicar. En este camino hacia el fútbol profesional nadie regala nada e Isco aprendió desde muy pronto. Sacrificio y trabajo duro son virtudes que no se ven a distancia cuando uno disfruta un partido, pero están presentes en la vida de todo deportista. De ellas ha obtenido Isco valiosas lecciones, incluso a costa de renunciar a comodidades y de paladear la parte amarga que el camino hacia la gloria conlleva.

¿El fútbol te hace madurar a marchas forzadas?

Quizá maduramos antes. Yo a los 14 años ya me fui de mi casa. Me fui solo, sin mis padres, sin nada. Eso, quieras o no, te hace madurar antes. Acabas pasando muchas horas solo, te vas mucho de tu casa, hay muchos viajes, muchos partidos… Además, te resta mucho tiempo para estar con tu hijo [el pequeño Francisco Alarcón tiene ya tres años] o con la gente que quieres, pero convivimos con ello y estamos acostumbrados. Al final todo merece la pena por el fútbol. Es algo por lo que llevo luchando desde chiquitito y creo que no me puedo quejar porque me han salido las cosas bastante bien.

Sacrificios que, a la vista de los éxitos cosechados, le han dado bastante resultado a Isco: cuatro Champions League, una Liga española, una Copa del Rey, una Supercopa de España, tres Supercopas de Europa y tres Copas Mundiales de Clubs son el palmarés a nivel equipo que ya atesora, además de una Eurocopa sub21 conseguida con la Selección española en 2013. Todo ello coronado con dos distinciones individuales de prestigio a los futbolistas jóvenes: el premio Golden Boy de 2012 y el Trofeo Bravo de 2013. Una colección que el malagueño cuenta con aumentar este verano y que muchos futbolistas desearían para sí mismos o que firmarían tener al final de una carrera. Sin embargo, Isco aún es suficientemente joven como para seguir engrosando su palmarés.

Echando la vista atrás, ¿qué sueños has cumplido como futbolista y cuáles te quedan por cumplir?

Creo que a mis 26 años mi trayectoria está siendo muy buena. Llegué al Málaga muy joven. Allí hicimos grandes cosas, nos clasificamos para la Champions y luego vino el Madrid. En cinco años hemos estado en cuatro finales de Champions y hemos ganado las cuatro. Son muchos títulos, pero al final el fútbol no se acuerda de lo que has hecho antes y quieres seguir con retos nuevos, seguir mejorando, seguir ganando títulos y no quedarte mirando al pasado, luchar día a día.

¿Qué partido o momento recuerdas con más cariño?

Al final jugamos partidos cada tres días y no nos da tiempo a decir “hoy he jugado muy bien” porque al día siguiente tienes otro partido. Aunque es verdad que he tenido partidos buenos como el de Argentina con España, marcando mi primer hat-trick. También me acuerdo de cada partido donde hemos ganado un título con el Madrid, que es algo que había soñado desde pequeñito y por lo que estoy muy contento de formar parte del mejor equipo del mundo.

De esos sueños, de los que aún hoy se alimenta, también se descansa, sobre todo cuando uno vive por y para el fútbol casi 24 horas al día. Sin embargo, a Isco, como buen malagueño, también le gusta disfrutar de la buena vida y de unas merecidas vacaciones, que este 2018 seguro que desea que sean más cortas que nunca –señal de que España llega lejos en el Mundial–.

¿Cuáles son las vacaciones de Isco Alarcón tras un año de fútbol?

En verano siempre suelo hacer un viaje muy largo para desconectar. Este año, si tengo tiempo en las vacaciones, intentaré hacerlo también porque me gusta mucho viajar. Si es lejos, mejor.

¿Cómo sobrevive un malagueño en Madrid?

Para mí Málaga es lo más grande. He nacido allí, he pasado allí la mayor parte de mi vida, tiene mucho encanto y playas que me gustan mucho. Madrid también me gusta mucho. Es una ciudad bonita, muy grande, donde puedes encontrar cualquier cosa que te apetezca. Siempre digo que Madrid te atrapa, y ojalá pueda estar aquí muchos años.

¿Te gustaría que tu hijo siguiera tus pasos como futbolista en el futuro?

Sí, por qué no. Al final esa decisión la tiene que tomar él cuando sea grande. Yo le apoyaré en todo lo que haga, aunque es verdad que ahora de pequeñito le doy una pelota y está loco con ella. Nada más que quiere jugar con las porterías que tenemos en casa y parece que va por buen camino.

Para terminar, dinos, ¿qué es para ti la buena vida?

La playa, el solecito, compartir risas y buenos momentos con tu familia y la gente que quieres. Eso diría yo que es la buena vida.

Fotografías: Jaime Partearroyo.