La revolucionaria máquina de vending de coches de lujo

JAIME DE LAS HERAS

Actualmente y si uno se da una vuelta por el mundo, podrá encontrar máquinas de vending de absolutamente todo y no, el término ‘absolutamente’ no es una exageración. Atrás quedaron los tiempos de agua, chicles y preservativos. Ahora, dependiendo de dónde vayas, puedes encontrar máquinas que expenden caviar, camisetas, vino, comida para perros, paraguas, maquillajes e incluso oro.

Pero ahora, desde Singapur, un lugar donde no sobra el espacio útil para construir, llega la última revolución a través de los concesionarios Autobahn Motors en forma de máquina de vending de vehículos de lujo. 15 plantas acristaladas son el escaparate tras el cual podremos comprar en cuestión de un par de minutos vehículos como el Lamborghini Aventador, un Rolls-Royce Phantom Drophead, un Porsche 962 o un Morgan de 1955.

Todo gracias a la idea que Gary Hong, general manager de Autobahn Motors tuvo tras visitar un Toys ‘R’ Us con su hijo y descubrir las maquetas de coches Matchbox con sus perfectamente apiladas torres de juguete. Tras mucho maquinar y previa consulta con un arquitecto local, Hong llegó a la conclusión de que aquello podía ser implementado a gran escala y que además dejase de ser un juego de niños.

Dicho y hecho, o mejor aún, pensado y hecho. Puesto en funcionamiento hace escasas semanas y de éxito probado, el ingenio sólo necesita que el cliente llegue al concesionario, eche un vistazo exterior a los coches que allí se alojan y dé a un botón de un iPad, tras lo cual y en un lapso de un par de minutos en el que se visiona un vídeo sobre el modelo en cuestión, el vehículo llegará a pie de calle, listo para ser llevado.

La experiencia de compra, según Hong, es total pero quiere llevarla más allá, haciendo partícipes a todos los sentidos de ella. De momento hay que conformarse con la vista, el olfato –ya que han desarrollado un perfume especial para el showroom– y el oído. Aunque reconoce que está buscando la solución para integrar también al tacto y al gusto.

Una aventura que ya tiene varias ‘novias’ ya que Hong reconoce que otros concesionarios, no sólo de Singapur, le han pedido consejo para copiar su idea en otros países. Estaremos pendientes de ver si llega a España y uno acaba comprándose un Porsche como quien saca unas patatas fritas de la máquina.

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