Lexus LC500, un sueño hecho realidad

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Quien se haya preguntado alguna vez por qué los impactantes prototipos que las marcas presentan en los salones internacionales del automóvil ‘nunca’ salen a la venta, va a tener que añadir ahora el ‘casi’ al adverbio de tiempo, porque la imagen del LC500 (y el

LC500h, con motorización híbrida) es efectivamente vanguardista, uno de esos sueños de diseñador que esta vez, para alegría de todos los aficionados a las cuatro ruedas, consigue hacerse realidad.

Largo, ancho, bajo… y con una batalla amplia. El centro de gravedad de este bólido de Lexus está tan cerca del asfalto que era lógico que para poder probarlo como mandan los cánones fuéramos al circuito Ascari, en las cercanías de la localidad malagueña de Ronda.

Y aunque ése fue uno de los escasos 65 días que llueve al año en la zona, el coche se comportó de manera infalible, como la bestia que es, con sus hasta 477 CV de potencia y su transmisión automática de diez velocidades (en la versión de motor puro de gasolina V8 de 5 l).

Pero como no estamos en Alemania, y en nuestras autopistas –para bien o para mal– no podemos exprimir al máximo sus prestaciones, el coche tenía que ser –además de muy deportivo– bello, cómodo y elegante. Algo que se ha logrado con creces y que lo convierte en la referencia de estilo de vida premium en que se está transformando la firma Lexus.