Regresa a Londres el Rolls-Royce de John Lennon

JAIME DE LAS HERAS

Antes de que John Lennon conociera a Yoko Ono y abogase por hacer más el amor y menos la guerra, y sobre todo, antes de crear Imagine, también tenía sus extravagancias. Propias de la fama y de la música, pensarán algunos. Detalles de mal gusto, pensarán otros, creyendo así que aquel chaval de Liverpool que triunfó con The Beatles tenía mucho mejor paladar musical que para customizar un coche.

El problema llegó cuando la customización afectó a un Phantom V, una de las grandes joyas de la historia Rolls-Royce, concepto que debemos enmarcar en mayúsculas porque hablaríamos de un superlativo al que ni nos atrevemos a poner nombre. La realidad, más allá de la historia musical, es que Lennon compró este Phantom en 1965, en pleno apogeo de los Cuatro de Liverpool y cuando aún no había descubierto su vena esotérica, aunque quizá, la forma de diseñar el coche nos haga ‘imaginar’ que Lennon ya sabría por dónde circularía su futuro.

La cuestión es que ahora este Phantom V, completamente customizado y perteneciente a la estirpe de The Great Eight Phantoms, es decir, una colección que Rolls-Royce va a reunir en Mayfair a finales de julio en Londres para conmemorar los 92 años de existencia de estas joyas por las que ya han pasado siete generaciones distintas. Todo ello para dar el pistoletazo de salida a la octava, que ya está en camino, que además promete ser un nuevo hito en la historia Rolls-Royce –aquí deberíamos volver al superlativo y a las mayúsculas-.

Por ello, el museo canadiense Royal British Columbia, propietario del vehículo en la actualidad ha permitido que el Phantom V de Lennon viaje hasta Londres para formar parte de esta efímera exposición (del 29 de julio al 2 de agosto), coincidiendo además con el cincuenta aniversario de la publicación del álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, oportunidad que todos los amantes del motor y los de Rolls-Royce en particular deberían aprovechar para ver juntas joyas que difícilmente volverán a reunirse.

Para ir haciendo boca, os vamos a contar unos cuantos detalles del Phantom V de Lennon, no sólo extravagante en los detalles exteriores como se puede observar, sino también en los ‘extras’ que el músico de Liverpool decidió integrar en el coche como convertir los asientos traseros en una cama doble, poner televisión, teléfono o añadir un pequeño frigorífico. Detalles que quizás en el siglo XXI os lleguen a parecer normales pero que hace 50 años eran auténticas estridencias.

Aunque no será eso lo que más llame la atención de este Phantom V, sino su color, que fue aplicado en 1967 con estos aires psicodélicos para seguir con las inspiración de Sgt. Pepper’s, según las fuentes de la época, basándose en las caravanas de madera que los gitanos establecían en torno a los ríos ingleses.

Sea como fuere, la realidad es que Lennon usó relativamente poco el coche, ya que sólo dispuso de él entre 1965 y 1970, fecha en la que se mudaría a Estados Unidos, dejando atrás a este Phantom V, al que no le faltaron buenas manos al volante ya que según el mito, Lennon se lo prestó a otros artistas de la talla de Bob Dylan o The Rolling Stones.

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