Belmond Splendid Portofino, alma de la Riviera Italiana

Colgado del balcón mediterráneo que la costa de Liguria ofrece, el Belmond Splendid Portofino no es sólo la referencia señera del gran lujo hotelero de la Riviera Italiana. También es un vestigio pretérito de aquel Hollywood dorado que quedó eclipsado por una Europa al alza, que convertía el discreto encanto de pequeños pueblos pesqueros en joyas turísticas donde las celebrities del celuloide podían pasar desapercibidas.

Nombres como Liz Taylor, Richard Burton, Ava Gardner o Humphrey Bogart fueron asiduos a las habitaciones de este hotel en pleno Portofino. Presumido de ser referente para la jet set desde décadas, el actual Belmond Splendid esconde entre el verdor que le abriga un hotel de auténtico lujo en el que el estilo permanece.

Como si habláramos de termodinámica, el estilo ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Aquí, fiel al estilo de la Dolce Vita, los colores originales bajo los que Hollywood quedó maravillado se mantienen en esta pequeña villa, inaccesible económicamente para la mayoría de los mortales pero que conserva el halo de pueblo marinero que hacen de él una maravilla sensorial.

Antiguo monasterio, casa señorial y posteriormente hotel. Así ha sido la ajetreada vida que las paredes del Belmond Splendid Portofino, reformas mediante, ha sufrido en los más de tres siglos de vida que tiene. De las herencias monacales como las celdas de los monjes nada queda, lógico cuando tratamos de un hotel de máximo lujo.

De los aires señoriales decimonónicos, de aquella Italia garibaldesca y unificadora, quedan los altísimos techos y las sólidas columnatas, así como la profusión de jardines que rodean y enmarcan en decenas de verdes a este paraíso envuelto de azules que nos ofrece la Riviera Italiana.

Un lujo para los cinco sentidos que va desde sus cuatro restaurantes, a cada cual de más presuntuosas vistas, que van desde la cocina de piscina y picoteo hasta alta cocina italiana, siempre con ingredientes locales. El colofón sensorial, más allá de la vista y el olfato, constantemente colmados por las panorámicas que allí se ofrecen, se produce a la hora de recurrir a un spa que hará que nuestro cuerpo experimente con plenitud el deleite del dolce far niente italiano.

Apostados en tumbonas y hamacas que se encuentran en los jardines si el cliente así lo desea, los tratamientos del spa Hotel Splendid Portofino nos harán descubrir que para llegar al cielo no hace falta reunirse con San Pedro. Ni tan siquiera pasando por Roma. Con acudir a Liguria y descubrir Portofino será más que suficiente.

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