El kayak, ese gran olvidado

Verónica Mollejo

Cada cuatro años, durante los respectivos Juegos Olímpicos, el mundo del kayak se hace un hueco en las portadas y espacios deportivos de los medios de comunicación más importantes. Lamentablemente, después de laurear estos éxitos llega el vacío más absoluto. El kayak permanece en el olvido a pesar de ser uno de los deportes que más se está popularizando en nuestro país en los últimos años. Entre los años 2013 y 2015 las licencias oficiales de piragüistas en España han aumentado un 49% situándose en los 9.601 palistas.

Este cambio que está aconteciendo en el panorama actual se debe principalmente al interés que provoca en la gente joven y en los amantes del deporte extremo, que comienzan a acercarse al mundo del kayak gracias a la popularidad que proporcionan las medallas, pero sobre todo a las sensaciones que transmite el hecho de deslizarse a bordo de una canoa, ya sea por los rápidos de los muchos ríos de nuestras cuencas o en láminas de agua más tranquilas y sosegadas.

Grandes campeones como Maialen Chourraut, Saúl Craviotto, Marcus Walz o Cristian Toro han provocado un cambio de mentalidad en la sociedad española, haciendo visible un deporte que ensalza cualidades como la perseverancia, compañerismo y la cultura del esfuerzo. No sabemos si esta nueva tendencia ha venido para quedarse, pero sabemos que es un soplo de aire fresco y que esperamos que perdure en el tiempo.

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