Waldhaus Flims, el sueño de una noche de verano alpina en Suiza

JAIME DE LAS HERAS

Decidir entre mar o montaña en verano para muchos es un dilema. Otros, sin embargo, si saben que la montaña nos espera en plenos Alpes suizos, en el corazón del país helvético y a poco más de una hora de St. Moritz tienen bastante claro que no hay mar que se pueda imponer a este paraíso alpino.

Allí nos espera el Grand Hotel Waldhaus Flims, uno de los más impresionantes cinco estrellas que pueblan Centroeuropa y donde uno desearía hacer eterna su estancia, ya sea disfrutando de sus inviernos nevados o de sus fresquísimos veranos. Placer inconmensurable el de paladear en anchas bocanadas todo el clima suizo que nos brinda con generosidad temperaturas que coquetean con la veintena de grados, necesarias para huir de los termómetros mediterráneos que imponen su dictadura más allá de los treinta grados.

Rodeada de montañas, glaciares e impresionantes bosques de coníferas, el Grand Hotel Waldhaus es el resort ideal en el que sentirse un poco Paolo Sorrentino y saborear con fruición todas las joyas naturales que Suiza brinda. Spa, vida natural y altísima gastronomía hacen del Hotel Waldhaus el sueño del que Thomas Mann se habría enamorado para escribir La montaña mágica.

Tres edificios distintos nos dan la bienvenida a este macrocomplejo del cual prendarse es posiblemente lo más fácil que harás nunca en Suiza. Desde el Grand Hotel con sus cinco estrellas Gran Lujo hasta Villa Silvana y Chalet Belmont, dos edificios de apartamentos de cuatro estrellas para los que quieran hacer una vida más casera, el complejo Waldhaus se confirma como el referente alpino del relax.

La primera aventura nos lleva a un impresionante spa dividido en piscinas abiertas, cerradas y saunas, perfectas para que cualquiera encuentre la mejor forma de relajarse. Aguas templadas y calientes se suceden en los burbujeantes jacuzzis que atesoran bajo sus piedras calcáreas todos los secretos termales que esconde Suiza.

El siguiente paso nos lleva a sus saunas, tanto la clásica finlandesa como una excavada en la roca en un estanque hasta el hamman turco, ideales para que cada poro de tu piel encuentre la calma que tanto ansiaba.

Una vez que nuestro cuerpo esté en paz consigo mismo y hayamos abierto el apetito tras pasear entre abetos y deslizarnos en manantiales, llega el turno de disfrutar de una cocina que hace bandera en Suiza con sus productos pero que se adecúa a los paladares más internacionales para que nada nos falte entre trinchadas y cuchillos.

Cuatro restaurantes distintos nos sumergen en una propuesta que no necesita estrellas, ya que las ponen sus amplias cristaleras con vistas a las montañas. Desde la oferta internacional de The Grand hasta una revisitación de clásicos suizos en Epoca, pasando por la necesaria presencia de Pomodoro, un italiano modernizado y hasta llegar a Il Tschaler, el más helvético de los restaurantes, ideal para amantes del queso y de las fondues.

Todo ello para ser rematado en el que muchos considerarían el mayor paraíso suizo después de Heidi. La prueba está en las impresionantes construcciones de estilo Belle Epoque que dan vida al complejo Waldhaus. Seis tipos de habitaciones y dos suites dan todo tipo de facilidades al cliente en función del número de huéspedes, desde grandes familias hasta parejas, pasando por viajeros individuales que buscan encontrar la paz en este rincón alpino llamado Grand Hotel Waldhaus.

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