Manual para recuperar zapatos mojados

No hace falta que el invierno arruine nuestro calzado.

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El estilo es un buen aliado del invierno cuando hablamos de abrigos, sombreros o bufadas. Sin embargo, cuando cambiamos de tercio y nos dirigimos a la parte inferior de nuestro estilismo, es decir, los zapatos, la cosa cambia. Materiales como el ante, la piel o el nobuck sufren sobremanera las inclemencias de un tiempo seco y húmedo donde la lluvia está a la orden del día.

Probablemente cuando Elvis compuso Blue Suede Shoes no era invierno ni estaba lloviendo en Memphis así que hacía un tiempo perfecto para lucir sus zapatos de gamuza azul.

Nosotros no llegamos a ser el Rey del Rock pero también nos gusta disfrutar de un calzado que luzca realmente bien en todo momento. Zapatos suaves, con toques aterciopelados y que no entienden de forma o cordones. Pueden ser los Gommino de Tod’s, pueden ser unas desert boots o unos blucher. No nos importa el calzado que sea, todos son aptos para esta época.

Pero una vez que salimos a la calle tranquilamente, nos percatamos de que unos pequeños nubarrones están acechando en el cielo como matones en una esquina. No perdamos la calma ni salgamos corriendo (salvo que sean muchos nubarrones o muchos matones). Cualquier zapato por delicado que sea aguanta un mínimo de lluvia. Recalcamos el concepto ‘mínimo’ que también quiere decir poco, tampoco existen los milagros en el mundo del ante.

Si por lo que fuera, esos nubarrones han conseguido tu objetivo y han alcanzado a tus preciados botines ya tienes trabajo al llegar a casa. Lo primero, independientemente del grado de humedad, amoldar papel de periódico a la horma del zapato. Esto hará que el papel absorba parte de la humedad y la punta de los zapatos no se deforme.

Recuerda que esta regla es siempre aplicable para calzados sensibles. Procura dejarles un día de descanso tras cada puesta para que no pierdan su forma y puedan ‘respirar’. Este descanso se nota y hará que ellos duren mucho más tiempo.

Después de prestar atención al interior, préstaselo también a la suela. Si es entera de goma no habrá tanto problema pero si es de cuero la cosa cambia. Si están muy húmedos pon tus zapatos a secar lateralmente hasta que la suela se recupere y siempre lejos de cualquier fuente de calor directa. Los secadores son para el pelo, no para los zapatos.

Cuando se hayan secado toca devolver a tus amados zapatos a su lugar. El zapatero con sus correspondientes hormas. Retira el papel de periódico y asegura su forma con ellas y estarán listos para el próximo día en perfecto estado.

Una vez secos y descansados, puedes proceder a aplicarles crema o a quitar las pequeñas gotas de lluvia que hayan quedado en ellos. Un último consejo, si ha sido demasiado tarde y el agua ha hecho mella en ellos, dejando un antiestético cerco blanco sobre ellos puedes eliminarlo con una mezcla de agua y vinagre. Con ella frotarás un algodón o un cepillo limpio hasta que esta desaparezca.

Y ahora, cálzate y sal a patear la ciudad. Tus zapatos no esperan más.