Castizo y con aires tropicales, nace el nuevo de Latina

Traineras aguacateras como buque insignia, así es la nueva propuesta madrileña de Café Angélica.

Compartir

El Madrid de los Austrias se ha convertido en las últimas décadas en uno de los epicentros neurálgicos del centro capitalino más turístico. Su idiosincrasia, su arquitectura del renacimiento tardío y barroco, conducen al que por sus calles transita a una época maravillosa donde la poesía, el arte, y la cultura castiza están más que presentes.

En este recorrido aparece el nuevo desembarco culinario de Carlos Zamora, uno de los mejores embajadores en salvaguardar la esencia de lo antiguo en sus restaurantes, en un entorno moderno y chic. En esta ocasión lo ha hecho con el nuevo Café Angélica, situado en el nueve de calle Segovia, en pleno barrio de La Latina. Este nuevo establecimiento, orientado para tomar té y café para las mañanas y medias tardes; y una carta fresca y sana al son de vermut para al mediodía; se establece como uno de los lugares top al que acudir si vives o visitas Madrid.

Erigido en lo que anteriormente era el afamado café Nuncio con siglos de historias, este nuevo desembarco culinario tiene mucho que decir de aquí en adelante. En él, es posible degustar infinidad de tés y cafés; propuestas originales y artesanales que van desde: el té blanco y el verde; a los negros, rojos, roiboos y al té ololong. Así como, cafés de toda la vida, con carácter castizo, pero donde lo ecológico está siempre presente.

La carta de café angélica es fresca y de temporada; en ella abundan platos individuales, pero también compartir es viable. Una propuesta sencilla y bajo una dieta equilibrada, donde lo ecológico está en mayúsculas. El aguacate es sin duda, el protagonista de los almuerzos y las cenas en este genuino restaurante.

Proposiciones con el aguacate por bandera que reciben el nombre de traineras aguacateras, que como dicen en el Angélica: actúan de pan por arriba y por abajo; con relleno especial de la casa; superalimento para remar con ganas. Es, por tanto, que aquí, encontrarás platos rellenos de aguacate como el de roast beef de ternera ecológica con aliño Marco Polo; de pechuga de pollo, ecológica con aliño de Magallanes; de salmón salvaje de Alaska, con aliño Elcano. O, el de quinoa con salsa romesco de pimiento y frutos secos. ¡Recordad, todos ellos están rellenos de aguacates!

Asimismo, la carta incorpora sándwiches con autenticidad, que van desde el roast beef de ternera, al de pollo, y de salmón; estos también ecológicos. Sin obviar, que en Café Angélica es posible picotear con propuestas apasionadas y de temporada como las alcachofas exploradoras y viajeras con avellanas; los espárragos blancos sin pesticidas con alcaparras; O, clásicos como las anchoas de Santoña; sardinas tranquilizantes con alcaparras, galanga, aceitunas y nuez moscada; y variados como la melva canutera de Barbate y sus famosos mejillones en escabeche.

Para el final, tarta de zanahoria, merengues con siete especias, o la exquisita tarta de chocolate Angélica. Estos tres postres derriten al comensal, entre otras sugerencias de la cocina.

Pero aventureros, no todo queda aquí, y es que este joven emplazamiento no sólo es posible disfrutar de un rico vermut gracias a la estupenda terraza que alberga en uno de los callejones del legendario barrio de La Latina; sino que los amantes de la pintura, pueden acudir para ver el original cuadro de Elie Anatole Pavil, pintor ruso de fines de siglo XIX, y que emigró al París de la Belle Époque y cuya obra fue descrita por Monet como, una auténtica maravilla. Éste aún yace en el interior del restaurante.

Asimismo, el Café Angélica no pierde su esencia; por lo que podrás acudir para descubrir las exposiciones de pintores del momento que este restaurante realiza de forma continuada. Un verdadero lujo donde converge historia, arte y gastronomía. Tres pilares que hacen de café angélica un restaurante cien por cien recomendable, y con altas expectativas.