Acercándonos a las profundidades con Rolex

El nuevo Deepsea Oyster Perpetual de Rolex garantiza un hermetismo de hasta 3.900 metros de profundidad.

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A diferencia de otras marcas, el fundador de Rolex, Hans Wilsdorf, no era un relojero con un proyecto de marca, sino un emprendedor que en 1905 creó en Londres una empresa de distribución de relojes, con la visión de hacerlos elegantes y fiables. Respecto al nombre, la idea era que fuera corto, que resultara atractivo en la esfera y fácil de recordar y pronunciar. Tras muchas pruebas infructíferas, de repente, dando un paseo en tranvía alguien le susurró “Rolex”.

A partir de aquí, se centró en la fiabilidad, recibiendo en 1914 el primer certificado de alta precisión. Más tarde, en 1926 construyeron el primer reloj hermético con el nombre de Oyster.  Para garantizar su fiabilidad y como atracción para sus clientes potenciales, consiguió que Mercedes Gleitze (nadadora inglesa) cruzara el Canal de la Mancha, durante 10 horas con este modelo en su muñeca. Rolex dio a conocer la hazaña al día siguiente en un anuncio a página completa en el Daily Mail.

En 1931, creó y patentó el primer reloj mecánico automático del mundo. A partir de aquí, su marketing y banco de pruebas fueron deportistas, aviadores, aventureros, pilotos de carreras… En los años 50 dedicaron su esfuerzo y experiencia a crear un reloj que aguantase las condiciones más extremas, enviándolo a la zona más profunda conocida en el mundo marino, la fosa de las Marianas.

El nuevo Deepsea Oyster Perpetual está diseñado con una arquitectura Ringlock system (patente de Rolex), incorpora un cristal de zafiro abombado de más de medio centímetro de espesor, caja de 44 mm con una anilla de acero enriquecido con nitrógeno en el interior, además de una válvula de helio. La tapa es de acero y titanio grado 5, la corona triplock lleva tres juntas y se enrosca a la caja, aislándolo definitivamente del exterior garantizando un hermetismo de hasta 3.900 metros.

El bisel unidireccional, provisto de un disco para marcar los minutos de inmersión, está fabricado en Cerachrom negro, cerámica casi imposible de arañar. Los indicadores y números están recubiertos en platino dando una perfecta legibilidad. Su esfera, llamada D-Blue, combina dos colores: en la parte superior un tono azul océano, que se oscurece hacia negro cuando desciendes por la esfera, como si ya estuvieras en el fondo marino. Los indicadores de la esfera son de oro blanco y están impregnados de un luminiscente azul de alta intensidad y larga duración, algo muy importante cuando decides bucear.

Han rediseñado su caja y asas para adaptarlo mejor a la muñeca, incorporando un brazalete metálico más ancho con un sistema Oysterlock (fácil de abrir y más resistente a la apertura accidental); además lleva un sistema de extensión Glidelock, que de una manera rápida y sencilla puede ensanchar el armis casi 3 centímetros, facilitando su colocación por encima del traje de neopreno.

Para hablar de su interior os presentamos el calibre automático 3235, la nueva generación de movimientos fabricados por Rolex, lo primero a destacar su precisión +/-2 segundos día, lo segundo importante la reserva de marcha 70 horas. Cada uno de sus relojes cuenta con la certificación de cronómetro superlativo, ofreciendo un nivel de exigencia superior a la ya conocida certificación COSC.