¿Sabes lo que es el ‘slow travel’?

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Cantaba José Alfredo en su célebre El Rey que no hay que llegar primero pero hay que saber llegar. Esta máxima de vida, aplicada al mundo del viaje y al del estrés en el que nos empeñamos vivir, cobra todavía hoy más vigencia y se hace indispensable como leit motiv.

Pero, ¿qué es el slow travel? Pues lo entenderemos con sencillos ejemplos de lo que no es. El slow travel no es recorrer París en un fin de semana tachando monumentos de una lista prefabricada que encontraste en Internet en la cual te dijeron ‘Las 15 cosas que todo enamorado debe ver en París’. Tampoco es llegar a la Costa Brava e ir marcando tics en un mapa en cada playa que visites, desde Cadaqués hasta Lloret de Mar. El slow travel tampoco es llegar con el teléfono en una mano y la cámara en otra, contando y retratando en tiempo real todo lo que estás viviendo.

La clave del buen viajero está en la mímesis. En no saber si uno es de acá o es de allá.

Ah, ¡vivir! Ahí está la clave. Esa es la palabra mágica. Slow Travel podría traducirse como ‘vivir’. Porque esa es la esencia del movimiento slow, al que francamente nos adherimos y del que somos socios fundadores. Porque lo importante de las experiencias es vivirlas y no tener que ir contándolas para que parezca que han existido.

Uno de estos ejemplos de Slow Travel nos llega desde Secret Escapes, expertos en escapadas de lujo, y el barcelonés Ofelias Hotel que nos recomienda para empezar un check in bastante amplio y sobre todo, centrarnos bien en el mapa, más concretamente en la Plaza de España, base de operaciones desde la que será más fácil camuflarnos como un barcelonés mas

Esta pauta es absolutamente indispensable para convertirse en un Slow Traveler. Uno no debe parecer un turista ni un viajero, no debe ir abriendo la boca a cada paso o señalando cosas curiosas. Sí, las puedes atesorar en tus adentros pero no es necesario que tu dni te vaya delatando y que parezca que no has cogido un tren, avión o bicho viviente que sea para salir de tu casa.

El centro de cualquier ciudad debe ser la base de cualquier buen viajero.

El Slow Traveler es un experto en camuflaje. Es un hombre que, en el caso que te contamos de Barcelona, debe ser capaz de manejarse en bici o pie por las calles que rodean el Mercado de la Boquería, llegar al Poble Español y no dedicarse a turistear por La Barceloneta.

En resumidas cuentas, si vais a Barcelona, por poner un ejemplo, dejaos caer en la tentación de la mímesis y convertíos en un barcelonés más. Agradeceréis el cambio.